Descubrimiento de un mercante desconocido a 120 metros de profundidad.

Se intentaba descubrir el mitico "Bou" Navarra pero lo que se encontró fue un gran buque mercante que yace desde hace aproximadamente medio siglo a 120 metros de profundidad en el Cantábrico, frente al cabo de Matxitxako y a seis millas naúticas de Bermeo.

Además de descubrir un barco del que se desconoce todo, se cumplió otra meta: convertirse en los primeros submarinistas que, en Euskadi, bajan a tanta profundidad sin más ayuda que la de las botellas de Trimix y aire comprimido que llevaban a cuestas, con un peso total cercano a los 100 Kgs. con los que Unai Artaloitia y Daniel Santamaría se sumergieron en las frías aguas cantábricas durante casi dos horas, con apenas quince minutos de buceo en un fondo oscuro «como un agujero» para rastrear los restos del pecio hundido.

Con un equipo nada extraordinario han conseguido bajar 18 metros más que el tristemente conocido submarino "Kursk" hundido a 102 metros para descubrir un barco de doce metros de manga partido por la mitad, pero en buen estado de conservación, aunque de momento nadie sabe su nombre ni el porqué de su hundimiento.

 

La seguridad

La expedición submarina Ur-Sub, costeada por los protagonistas de la aventura, que contaron con la colaboración de Carburos Metálicos, empresa que aportó gases valorados en 420 euros -unas 70.000 pesetas y el apoyo de una embarcación de la Cruz Roja del Mar, una patrullera y un helicóptero de la Ertzaintza, y la siempre presente Zodiac de apoyo de NervionSub con su Capitán GorkaSub al mando de la cámara de video que tomó las inéditas imágenes submarinas.

Tambien se contó con la cámara hiperbárica del hospital de Valdecilla preparada para el caso de que los buceadores sufrieran algún contratiempo.